Revista Industria Cosmética - Número 29

La estabilidad, clave para garantizar la eficacia en los sistemas de encapsulación La encapsulación de activos cosméticos no es algo del siglo XXI, sino que tiene su origen en la década de los años 60, cuando se empezaron a usar liposomas en la industria cosmética. Desde entonces, la tecnología ha evolucionado a un ritmo trepidante y actualmente se dispone de sistemas de liberación controlada que van mucho más allá de la función original que era la protección del activo. En todo caso, se ha ido constatando que, cualquier sistema de encapsulación, sea del tipo que sea, debe demostrar una elevada estabilidad para garantizar una correcta funcionalidad. P or Javier García , K ey A ccount M anager de C osmet UP A ctives Los primeros liposomas comenzaron a popularizarse hace más de 50 años por su prometedora capacidad para aislar y proteger el activo de la oxidación, degradación, interacciones, etc. Al menos esa era la aspiración inicial. La realidad demostró en poco tiempo que adolecían de severos problemas de estabilidad en muchos tipos de formulaciones y su manejo en situaciones reales de laboratorio era delicado. La composición lipídica heterogénea y variable de las lecitinas empleadas en aquellos primeros liposomas y un sistema de fabricación basado únicamente en agitación, resultaba en unas nanovesículas de tamaños y morfología difícilmente predecibles y, en consecuencia, un comportamiento en fórmula y en piel habitualmente anárquico. Por los mismos motivos técnicos resultaba frecuente que los liposomas se rompiesen bajo ciertas condiciones de agitación, pH o temperatura, lo que desalentó a los formulistas de emplearlos de forma masiva. Esta pérdida de interés de la industria cosmética por los sistemas de encapsulación no se dio en la industria farmacéutica, que intensificó la investigación en sistemas de liberación controlada por su potencial para proteger, transportar y liberar selectivamente los fármacos en los tejidos diana, llegando a publicarse miles de artículos y cientos de patentes en este ámbito en los últimos 10-15 años. La industria cosmética ha sabido aprovechar ese trabajo y está viendo cómo estos avances en el terreno de la medicina se van trasladando progresivamente a su sector en forma de nuevos sistemas de liberación específicos para la piel, el pelo, el folículo… Pero cuidado, porque “no es oro todo lo que reluce”. El resurgimiento y popularización de los encapsulados en las formulaciones cosméticas sigue presentando los mismos retos que hace 50 años: eficacia y estabilidad. Y estos objetivos solo se logran con un conocimiento y manejo muy complejo y especializado en materia de nano-biotecnología, al alcance de muy pocas compañías por el momento. COMPOSICIÓN Y FABRICACIÓN DE NANOVESÍCULAS DE ALTO RENDIMIENTO Para producir nanovesículas que soporten amplios rangos de pH, picos de temperatura y elevadas fuerzas de cizalla, y que sean capaces de transportar el activo de forma selectiva hasta la diana cosmética 70 INDUSTRIA COSMÉTICA 029 SEP/OCT 2023 biotecnología cosmética

RkJQdWJsaXNoZXIy OTAxNDYw