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Número 12. Otoño 2019 2019
05/09/2019 / Guillermo Rodríguez / 254 visitas

Se muestra un proyecto de economía circular sobre el uso del corcho en cosmética

La empresa Biogründl y el Instituto Catalán del Corcho han iniciado un proyecto de economía circular pionero en Cataluña para utilizar el corcho en la industria cosmética. En concreto, el consorcio estudia la extracción de polifenoles, unas substancias antioxidantes presentes en corcho, para incorporarlos en cremas y otros productos de belleza con propiedades antienvejecimiento.

Para este proyecto de innovación, Biogründl ha recibido una ayuda de 77.500 euros para desarrollar el proyecto con el Instituto Catalán del Corcho en el marco del programa INNOTEC de ACCIÓ, la agencia para la competitividad de la empresa dependiente del Departamento de Empresa y Conocimiento. Esta línea de ayudas cubre hasta el 70% del coste de proyectos de I+D e innovación que se desarrollen entre empresas catalanas y desarrolladores de tecnología, como grupos de investigación de universidades y centros tecnológicos.

En el marco del proyecto, la empresa y el Instituto Catalán del Corcho están analizando diferentes sistemas de extracción de polifenoles del corcho para poderlos emplear como principios activos con propiedades antioxidantes para usos cosméticos. El corcho es la corteza del alcornoque y su composición química es diferente a la de otras partes del árbol, ya que incluye sustancias extraíbles mediante diferentes tipos de solventes, como es el caso de los compuestos fenólicos y, en concreto, los polifenoles. Estas sustancias químicas tienen diversas aplicaciones en otras industrias gracias a sus características biológicas, entre las que destacan las propiedades antioxidantes, antibacterianas o antiinflamatorias, por ejemplo.

Es precisamente en las propiedades antioxidantes de estos componentes del corcho en lo que se centra el proyecto. Según explica la CEO de Biogründl, Ruth Margalef, “todos sabemos que envejecemos porque nos oxidamos y por tanto los polifenoles, como que son antioxidantes, deberían poder utilizar también como activos para retrasar el proceso natural de envejecimiento”. Una vez finalice el proyecto, que tendrá una duración de dos años, se realizarán pruebas de eficacia para comprobar la capacidad de los polifenoles obtenidos a partir del corcho como agentes antienvejecimiento.

“Conocíamos estudios de otros países que intentaban encontrar aplicaciones del corcho para la industria cosmética, pero se basaban en metodologías de extracción poco sostenibles que a menudo emplean derivados del petróleo”, explica la responsable de microbiología del Instituto Catalán del Corcho, Maria Verdum. “Nuestra metodología de extracción de compuestos utiliza materiales ecológicos, como por ejemplo solventes de naturaleza acuosa, aceites vegetales u otros materiales procedentes de la química verde”, asegura.

De este modo, el proyecto se enmarca en los principios de la economía circular: “Buscamos reaprovechar diferentes elementos de la industria corchera que actualmente tienen un valor muy bajo, pero creemos que podemos darles una segunda aplicación con un valor añadido mucho más elevado”, explica Margalef. Por su parte, Verdum recuerda que “aparte de intentar reaprovechar subproductos del corcho que no son aptos para la producción de tapones, también queremos ofrecer un incentivo a la industria para que disponga de más recursos para cuidar de los bosques y los dé más rendimiento de manera sostenible”.

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